La reunión terminó. Nadie anotó nada.
Borrador de cada reunión con resumen, decisiones, requisitos y posibles tareas, cada punto con su minuto.
Transcripción
Cuarenta minutos de reunión. ¿Qué había que cambiar? Eh… Cada uno recuerda una versión distinta. ¿Tomar notas mientras hablo? Me pierdo la mitad. ¿Volver a escucharla? Otros cuarenta minutos. Mejor: que se transcriba, que la IA proponga el resumen… y que yo lo valide. Primero, permiso para grabar. Siempre. Subo la grabación a ArduMaker: la transcribe y me propone decisiones y pendientes. Reviso quién lo hace, qué entrega y para cuándo. Lo dudoso lo corrijo; no invento fechas. Cada propuesta confirmada pasa a ser una tarea con dueño. Tres acuerdos, tres tareas… y el fragmento exacto donde se decidieron. Una buena reunión termina con responsables. No con "nos hablamos".